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viernes, 15 de enero de 2016

Los asedios, una táctica de guerra que asfixia a la población en Siria

BEIRUT. Los asedios a zonas y ciudades son una táctica de guerra habitual en Siria, que es utilizada por los distintos bandos para presionar a sus oponentes, y por la que la población civil, que es quien más sufre, paga un alto precio.
Los asedios, una táctica de guerra que asfixia a la población en SiriaEn los últimos días, el cerco impuesto por el régimen y el grupo chií libanés Hizbulá alrededor de la localidad de Madaya, al noroeste de Damasco, se ha hecho tristemente famoso por las condiciones extremas a las que se han visto abocados a vivir sus habitantes, entre los que hay numerosos enfermos por malnutrición.
Sin embargo, el sitio de Madaya no es el único que existe en el país, donde situaciones similares se reproducen a lo largo y ancho del territorio en urbes como Deir al Zur, la región de Guta Oriental o los pueblos de mayoría chií de Fua, Kefraya, Nubul y Al Zahra.
El analista militar libanés Hisham Yaber explicó en declaraciones a Efe que los asedios son empleados por las partes en conflicto “como cartas de cambio para obtener beneficios. Es una manera de presionar a los contrincantes”.
Puso como ejemplo el caso de Madaya, que está rodeada por los efectivos del régimen y el grupo chií Hizbulá, porque “hay cientos de hombres armados en su interior” a los que quieren debilitar.
No obstante, Yaber expresó sus dudas de que este tipo de medidas tengan algún efecto aparte de castigar a los civiles: “aún no hemos oído ningún caso de combatientes que pasen hambre”, recordó.
Las autoridades no son las únicas que utilizan esta táctica, que también es usada por distintas organizaciones opositoras.
Yaber indicó que en el norte de Alepo los pueblos de mayoría chií de Nubul y Zahra llevan sitiados desde hace más de un año por grupos rebeldes; mientras que Fua y Kefraya, dos localidades de la provincia de Idleb, de predominio chií, están rodeadas desde hace meses por el Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda.En opinión de la investigadora de la Iniciativa de la Reforma Árabe Lina Khatib son las autoridades sirias quienes hacen un mayor empleo de esta “herramienta de guerra”.
“El objetivo es debilitar las áreas que están bajo cerco y empujar a la población a rendirse. Normalmente, el régimen impone un asedio sobre zonas de importancia estratégica sobre las que reivindica un control territorial”, precisó Khatib a Efe.
La experta detalló que básicamente se deja a la población morirse de hambre con la interrupción del suministro de comida, por lo que la gente “se preocupa solo por tener algo que llevarse a la boca y esto permite al régimen derribar a sus adversarios”.
En los últimos meses, la ONU ha mediado para lograr acuerdos entre las partes en lugares asediados para enviar ayuda humanitaria y para la evacuación de combatientes, civiles y heridos.
Esta mediación de la ONU se ha intensificado de cara a las negociaciones de paz entre el Gobierno y la oposición siria, que está previsto que comiencen el próximo 25 de enero en Ginebra.
Khatib descartó que las autoridades sirias usen los asedios como herramienta para dialogar, “porque primero hay que ver si el régimen es serio a la hora de negociar con la oposición”.
Por otro lado, la analista destacó que el Ejército sirio y sus aliados no son los únicos que imponen cercos, porque grupos como el Frente al Nusra o la organización terrorista Estado Islámico (EI) también lo hacen con fines similares.
Precisamente, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos denunciaba ayer la situación en los barrios bajo el control de las autoridades en la urbe de Deir al Zur (noreste), rodeados desde hace un año por el EI.
La ONG se quejaba del silencio de la comunidad internacional ante el sufrimiento de los 250.000 civiles que residen en esos distritos de Deir al Zur.
Khatib consideró que esta ciudad es importante para los yihadistas “por la presencia de campos petroleros en las proximidades y porque buscan un mayor control territorial”.
Sea como fuere, tanto si los cercos son impuestos por los radicales u otros grupos, o por el régimen, los civiles son siempre los que se llevan la peor parte.
La ONU calcula que 4.500.000 sirios habitan en zonas de difícil acceso, de los que 400.000 viven en áreas sitiadas.

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